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inducción miosfacial

 

SINDROME DOLOR MIOFASCIAL: TRATAMIENTO INVASIVO (PUNCIÓN SECA) Y CONSERVADOR

 

Actualmente se ha demostrado científicamente que éste es el mejor método para tratar los problemas y dolores tan comunes de origen musculoesquelético.

 

En fisioterapia los denominamos puntos gatillos miofasciales o puntos trigger, aunque coloquialmente se conoce como contractura. El dolor que provoca esta disfunción muscular y fascial es muy característico y común; algunos de los más frecuentes son las cefaleas tensionales (dolor de cabeza de origen miofascial) o trapezalgias (cuello-hombros) y dolores de espalda. Puede estar causado por sobrecargas agudas, gestos repetitivos, acortamiento muscular, disfunción visceral, disfunción biomecánica articular, traumatismo directo, radiculopatía, estrés emocional e incluso enfriamiento.

 

El mejor abordaje consiste en el tratamiento de los puntos gatillo miofasciales, la causa que los origina y también la eliminación de los factores de perpetuación. Existen dos modalidades: invasiva (Punción seca, uso terapéutico de una aguja) y conservadora (compresión, masaje, estiramiento del punto gatillo, reeducación motriz muscular, técnica de Jones…); son complementarias y en función de la disfunción y necesidad del paciente será preciso aplicar ambas para logar el mayor éxito terapéutico.

 

La terapia miofascial, mio (músculo) fascia (tejido que recubre todo el cuerpo) es una técnica que emplea la osteopatía y la fisioterapia para el dolor y restablecimiento funcional del paciente. Es indolora y muy efectiva para el tratamiento de cualquier alteración del cuerpo, destacando patologías como la fibromialgia, lumbalgia y dolor de espalda.

 

Antes de nacer, cuando aún somos embriones, se van formando las distintas partes y sistemas que después conforman la maravilla que es el ser humano. Al comienzo, existen 3 tipos de tejidos de los que partirá el desarrollo todo el cuerpo: uno es el mesodermo, del que derivarán todos los tejidos cuya función es la de sostén, locomoción, dar forma y equilibrio al cuerpo; del mesodermo, en el que nace la fascia, tejido que recubre todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo, confiriéndole su forma, su estructura, sostén y la libre movilidad de los tejidos entre sí y la locomoción en el entorno.

 

La fascia es la estructura que nos permite afirmar que el cuerpo es un todo, creer en la unidad corporal y por tanto emplear un razonamiento holístico, doctrina que defiende la diferencia entre el global y la suma de sus partes, en cuanto al tratamiento y al diagnóstico de cualquier tipo de disfunción.

 

Muchas veces, aparece el dolor o el síntoma en una parte del cuerpo; sin embargo, el origen se encuentra en otra localización. La terapia miofascial nos permite diagnosticar dónde se encuentra la disfunción para realizar el mejor tratamiento posible y que así el cuerpo se libere de los dolores y síntomas que tenía. La liberación de esas restricciones mantiene nuestro sistema fascial en un estado de tensión óptimo y perfectamente equilibrado para que el cuerpo se encuentre cómodo.

 

En muchas ocasiones, son las lesiones previas las que han podido causar una restricción miofascial que puede estar generando problemas en otras partes del cuerpo, afectando a músculos, articulaciones, arterias, venas, ligamentos…etc. Esto genera disfunciones en la biomecánica normal del cuerpo, pudiendo provocar lumbalgia, ciática, tendinitis, dolor de cabeza, dolor menstrual, dismenorrea, dolor en las articulaciones, etc.

 

En otras ocasiones, puede se puede ser la alteración de la postura e incluso una carga emocional las causas de una disfunción miofascial, repercutiendo en el resto del organismo. Con el paso del tiempo, si no se han trabajado las restricciones o el origen del problema, las disfunciones biomecánicas aumentan en consecuencia y el dolor tiende a cronificarse, por lo que se agrava la intensidad.

 

En la consulta, el terapeuta hace una minuciosa entrevista clínica al paciente con el fin de extraer toda la información relevante sobre anteriores lesiones, alteraciones posturales, antecedentes traumáticos e incluso estresantes. Así puede determinar la causa de la lesión y tener una perspectiva completa sobre el paciente, sobre su lesión o su entorno para poder ofrecerle la máxima calidad terapéutica con el tratamiento más personalizado y fiable posible, adaptándose siempre a las necesidades concretas del paciente.

 

Las técnicas que utilizamos para estos tratamientos consisten en una serie de presiones mantenidas. El fisioterapeuta coloca sus manos de manera muy suave poniendo en tensión los tejidos y liberando el movimiento que quedaba restringido por las adherencias. Son técnicas muy agradables y llevaderas.

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