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Artrosis de Rodilla – parte 2

Hacíamos mención en el post anterior de artrosis de rodilla sobre qué es exactamente esta enfermedad, las causas de su aparición y cuáles son los principales factores de riesgo.

En el articulo de hoy, abordaremos la parte de tratamiento, tanto desde el punto de vista de la fisioterapia, como todas las intervenciones posibles para tratar, aliviar y darle la mejor solución posible a un problema tan frecuente en nuestra sociedad.

Y en la tercera parte, hablaremos también sobre cuándo consideramos que es necesaria la intervención quirúrgica de la artrosis de rodilla, en qué consiste, y cómo ha de ser una rehabilitación de prótesis de rodilla.

ENTENDIENDO EL PROBLEMA

No podemos olvidarnos que la parte más fundamental de este problema es la persona que está detrás de la artrosis: un paciente que quizás esté sufriendo dolores desde hace mucho tiempo y que ve condicionada cada vez más su calidad de vida y movimiento por una lesión que día tras día le impide de forma progresiva realizar su actividad diaria, sus hobbies, su trabajo, o cualquiera de sus voluntades.

Y por ello, creemos necesario que, en primer lugar, el paciente ha de recibir toda la información posible sobre dicho problema, comprenderlo, arrojar luz sobre lo que le está ocurriendo para conocer también cuáles serán las decisiones y caminos a seguir para mejorar su dolencia, su lesión, y, en definitiva, su calidad de vida.

Llegados a este punto, el trabajo que un profesional de la salud en general será la de individualizar cada caso en particular, dilucidar las causas de cada artrosis de rodilla y proponer la solución más optima según una serie de variables tales como calidad biológica de los tejidos, estado osteoarticular de pie-tobillo y cadera-pelvis; expectativas futuras; edad; factores de riesgo como obesidad, enfermedades autoinmunes, calidad en la nutrición e hidratación, etc.

Finalmente, el éxito o la decisión más adecuada se basará siempre en la individualización del paciente. Sin embargo, hablaremos hoy sobre características de un orden más genérico que seguro que pueden servir para resolver, aliviar o tomar decisiones a una gran mayoría de las personas que la padecen.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE ARTROSIS DE RODILLA CON FISIOTERAPIA

En muchos casos, ambos están interrelacionados; ya que, nos van a servir como estrategia de tratamiento para aliviar o mejorar circunstancias propias de la lesión de la rodilla, como también servirán para que se detenga la degeneración del cartílago, y, por tanto, estaremos desarrollando un método de prevención para proteger nuestras rodillas.

Como mención de las herramientas de la fisioterapia hemos de destacar las siguientes:

  • Liberación miofascial: con diferentes técnicas, desde la inducción miofascial, la punción seca, el trabajo con ganchos o fibrólisis diacutánea+++ u otras técnicas manuales. Con esto buscamos devolver el trofismo y normalizar el tono muscular de aquellos músculos rígidos, como podemos encontrar al cuádriceps. De esta manera ayudamos a que recupere su funcionalidad, su capacidad de contractibilidad y flexibilidad.
  • Control motor: para favorecer la correcta activación muscular de todos los músculos implicados en mover la articulación, favoreciendo la activación de músculos inhibidos como el vasto interno y glúteo mayor y medio (amnesia glútea). Recuperar el equilibrio y la coordinación, esencial para cualquier parte del cuerpo.
  • Y con otras técnicas de osteopatía y fisioterapia, se busca restaurar la biomecánica tanto de la rodilla, como de la cadera, tobillos y pies para que la cadena cinética del miembro inferior funciones como debe, y que no recaigan las compensaciones sobre la rodilla, ya que son las que terminan desgastando precozmente la rodilla.

Entre otras cosas, la fisioterapia va a buscar el origen o los factores que han predispuesto la artrosis de rodilla, para ponerles remedio siempre que sea posible (no podemos hacer nada contra la genética, pero sí podemos condicionar la expresión de algunos genes, lo que se llama epigenética).

Desde la fisioterapia, las recomendaciones generales serán:

  • CONTROL DEL PESO: sabemos que una mayor carga sobre el cartílago nos va a generar un mayor desgaste del mismo. Por tanto, al aplicarle más peso, estamos favoreciendo su desaparición. Asociado a este mismo problema, la obesidad acarrea otros factores de riesgo como es la inflamación silenciosa de bajo grado, que impedirá la restauración del cartílago dañado. Es en estos casos, donde el paciente ha de ser asesorado para una práctica deportiva de bajo impacto como la natación, la bicicleta, el aquagym, el pilates, y ejercicios de fortalecimiento muscular para conseguir una musculatura que nos aporte estabilidad a la rodilla al tiempo que se pierde peso y se libera del exceso de carga que sufre.
  • BIOQUIMICA: Nutrición e hidratación: el condrocito va a necesitar una serie de elementos para construir y de esta manera restaurar el cartílago cuando éste está dañado. Así como cuando tenemos una herida y se produce la cicatrización de la misma; el cuerpo, y en concreto los condrocitos, tienen la capacidad de restaurar (al menos parcialmente) el daño producido en el cartílago. Se ha pensado mucho tiempo que el cartílago no se podía regenerar, pero existen varios estudios que afirman que esto no es cierto (https://advances.sciencemag.org/content/5/10/eaax3203).
    Generalmente cuando el paciente acude con su dolor por artrosis de rodilla, ésta se encuentra ya en un estado avanzado, y, por tanto, se trata de una rodilla en la que la regeneración lleva tiempo sin producirse, por causas mecánicas, bioquímicas, autoinmunes o por una combinación de las anteriores. De modo, que una buena estrategia será aportar los nutrientes necesarios para que al menos la parte bioquímica del problema se vea soliviantada; una parte del problema tenga resuelta su ecuación.

    • Vitamina C, indispensable para la síntesis de colágeno
    • Magnesio
    • Vitamina K2
    • Colágeno, componente esencial y mayoritario del cartílago
    • Factor antinflamatorio: curcumina. El entorno celular o matriz extracelular ha de mantenerse fuera de toda inflamación para favorecer la regeneración del cartílago
    • Vitamina D o exposición adecuada a la luz solar
    • Sulfato de glucosamina
  • ACTIVIDAD FISICA/FORTALECIMIENTO MUSCULAR: en función del estado biológico de los tejidos, de los síntomas del paciente y de las capacidades funcionales, los ejercicios se habrán de adaptar al paciente. Pero en línea general: es fundamental el fortalecimiento del músculo cuádriceps (cara anterior del muslo), en especial el musculo vasto interno del cuádriceps cuando la artrosis es de la actuación femoro-patelar, ya que suele estar inhibido o debilitado y por tanto sufre de un mayor roce articular al no producirse la correcta biomecánica. Por otro lado, no podemos olvidarnos de todos los músculos implicados en la cadena cinética del miembro inferior; es decir, todos aquellos músculos y articulaciones que van a intervenir de forma directa o indirecta en el movimiento de la rodilla, como es el pie, tobillo, cadera, pelvis y lumbares; entre los que podemos destacar: glúteo mayor y glúteo medio a nivel de la cadera, por su frecuente inhibición. El movimiento en general va a favorecer la fabricación de liquido sinovial y de lubricina en particular (sustancia antiinflamatoria) que actúa a modo de lubricante articular.
  • ESTRIAMIENTOS/MOVILIDAD: es frecuente que tengamos la cadera rígida con tanta sedestación en nuestra sociedad, provocando un psoas-iliaco y otros flexores de cadera con gran acortamiento, produciendo un flexo de cadera y una anteversión pélvica (la pelvis inclinada hacia delante). Rigidez del tobillo y disminución de la flexión dorsal del tobillo con un tríceps sural acortado. Un tobillo hipomóvil y una cadera en flexión producen una alteración biomecánica de la rodilla aumentando el roce articular. Y, por último, el recto anterior del cuádriceps suele estar contracturados y rígido, elevando la rotula por encima de su correcta posición articular.
  • MEDICACIÓN/SUPLEMENTOS: en muchas ocasiones el dolor aparece en forma de brote con una mayor inflamación. Por tanto, estarán indicados aquellos medicamentos antinflamatorios (tipo AINES). Aunque como colectivo sanitario, los fisioterapeutas no tenemos ninguna competencia para recetar ningún tipo de medicamento, y por tanto, es la derivación medica el camino a seguir .En cuanto a suplementos, la evidencia científica ha demostrado grandes resultados (con mejores resultados incluso que la medicación farmacológica al uso) de los complementos anteriormente mencionados (colágeno, magnesio, Vit C y K2, curcumina y sulfato de glucosamina) en combinación con la actividad física adecuada y mejora de la movilidad de las articulaciones rígidas y estiramiento de los músculos acortados.
  • INTERVENCION QUIRURGICA: trataremos este asunto en el próximo artículo, donde mencionaremos cuándo creemos necesaria la operación, en qué consiste y cómo ha de realizarse la rehabilitación postquirúrgica para recuperar tu nueva rodilla.

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