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Artrosis de Rodilla – parte 3

Y en la tercera parte, hablaremos también sobre cuándo consideramos que es necesaria la intervención quirúrgica de la artrosis de rodilla, en qué consiste, y cómo ha de ser una rehabilitación de prótesis de rodilla.

INTRODUCCIÓN

Tras una larga espera, vamos con el tercer y último capítulo sobre la artrosis de rodilla. Por si no leísteis los posts anteriores, en el primero hicimos un resumen sobre las causas de la artrosis de rodilla, qué factores de predisposición existen y cómo se produce el desgaste del cartílago articular hasta la aparición de la artrosis de rodilla. En el segundo capítulo, abordamos el tratamiento de la artrosis de rodilla desde un punto de vista multifactorial, siendo coherentes con el origen al tener en cuenta los diversos factores de riesgo. Por ello, estuvimos hablando sobre herramientas y técnicas de tratamiento de la fisioterapia, sobre el abordaje nutricional para contemplar el ambiente bioquímico en el que se desarrolla la enfermedad, así como factores mecánicos y posturales que puedan estar detrás de este problema.

Y para terminar de dar una idea más clara, que aporte nitidez al paciente que la sufre y que no sabe si operarse o no hacerlo, ahora desarrollaremos la parte relacionada con la cirugía de rodilla, en qué consiste la operación de rodilla y cuáles son los pasos a seguir en la rehabilitación.

ESTUDIO PERSONALIZADO

Para empezar, hemos de decir que lo  mencionado en el blog da una respuesta general a este problema; sin embargo, será necesario que cada persona y paciente sea estudiado a fondo y de manera particular y personalizada; ya que la indicación de la cirugía variará en función de su estado físico, de la calidad de sus tejidos, de su capacidad de cicatrización y recuperación, de su nivel de actividad física, de sus expectativas laborales y físicas-deportivas del medio y largo plazo y de otras variables bioquímicas, biomecánicas y posturales.

Lo que queremos decir, es que cada paciente ha de ser estudiado teniendo en cuenta todos estos factores y que no sirve para todo el mundo la misma receta; ya hemos visto muchas veces resultados fallidos por este motivo.

ULTIMO RECURSO: LA CIRUGÍA

Entrando ahora de lleno en el tema…otra indicación que es aplicable a un gran número de circunstancias en la medicina traumatológica: la intervención quirúrgica es por lo general el último recurso de curación, tratamiento, alivio de los problemas. Así lo describe la ciencia y los protocolos de la medicina convencional; es el último recurso cuando lo demás ha fallado. Y, además, una operación no tiene vuelta de hoja, no es reversible. El tratamiento conservador, en la mayor parte de las veces, no es pernicioso ni provoca efectos secundarios dañinos a la persona que los recibe. Optar por una estrategia de tratamiento conservador antes de la cirugía, es jugar con la probabilidad de éxito a largo plazo a favor de la salud.  Todo ello se podría desarrollar más en un futuro post, sobre cómo tomar una decisión entre operarse o no, que tantas veces las tienen los pacientes que acuden a nuestras consultas de fisioterapia. Quizás en un futuro lo hagamos.

Volviendo al tema que nos toca: “tengo una artrosis avanzada en la rodilla, ¿ME OPERO O NO?”

Habrá que responder a las siguientes cuestiones:

  • ¿Es un dolor incapacitante, no te permite flexionar y extender sin carga la rodilla?
  • ¿Han fracasado o se han estancado los tratamientos conservadores y sigues con mucho dolor de rodilla?
  • ¿Has probado con el abordaje bioquímico y biomecánico?
  • ¿Qué expectativas de movimiento tienes en el medio y largo plazo?
  • ¿Qué estrategias te han comentado los especialistas?
  • ¿Qué nivel de actividad física llevas ahora mismo?
  • ¿Qué impedimentos te provoca?
  • ¿Cuál es el nivel de dolor?

Y una vez que todas o varias de las respuestas estén dirigidas a un fracaso o insuficiencia en el éxito del tratamiento conservador, es posible que la intervención quirúrgica sea el tratamiento diana para ti, la decisión adecuada.

Y gracias al avance de los métodos quirúrgicos, estamos de suerte. Porque las operaciones de prótesis de rodilla son una de las intervenciones con mejores resultados, tanto a nivel de funcionalidad como a nivel de dolor; es decir, resuelven problemas tales como alteraciones o impedimentos a la hora de subir o ajar escaleras, y gran disminución de dolores constantes del día a día.

¿EN QUE CONSISTE?

Ya sabéis por lo comentado anteriormente que la artrosis es el desgaste articular, de modo que la operación será proveer de superficies articulares mediante materiales de alta tecnología y gran resistencia para emular lo que un tejido biológico hace.

Por ello, de forma simplificada, la operación consiste en quitar la parte del hueso más cercana al cartílago desgastado (la parte de artrosis) y acoplar dichos materiales. Eso lo hacen con la parte del cóndilo femoral, la rótula y la tibia siendo este proceso una prótesis total de rodilla.

Tenemos otra intervención que no aborda a todo el complejo articular: la prótesis parcial de rodilla, aunque menos frecuente.

Ambas, se realizan en quirófano con anestesia epidural.

Vale, me han puesto unos metales en la rodilla, me han hecho un intercambio de tejido biológico desgastado y alterado por unos modernos y resistentes metales.

¿¿Y AHORA…QUÉ??

Ahora es el momento de acudir a rehabilitación. Es el momento de que un fisioterapeuta te ponga las manos y el conocimiento encima para conseguir que tu prótesis se mueva con normalidad y lo haga sin ningún tipo de dolor.

¿EN QUE CONSISTE LA REHABILITQACION DE PROTESIS DE RODILLA?

Cuanto antes empiece la rehabilitación, antes se conseguirá la recuperación tota de la rodilla.

Consta de diferentes fases:

En primer lugar, habrá que tratar de disminuir la inflamación y edema secundario a la operación. Para ello, se emplean técnicas como drenaje linfático manual; y otras herramientas para favorecer la reabsorción del edema, kinesiotaping en su técnica drenante y la realización de activación de musculara mediante ejercicios isométricos.

Desde la retirada de las grapas, será buen momento si el tejido no presenta alteración tipo inflamatorio o infeccioso empezar a trabajar la cicatriz para que ésta no suponga una adherencia, ara que no sea una limitación de movimiento, para que no produzca tensión en tejidos adyacentes y para no ser generadora propiamente de dolor. Realizamos un tratamiento propio de la cicatriz e incluso le enseñaremos al paciente las maniobras manuales más sencillas para que pueda aplicarlo en su casa diariamente. La aplicación de la crema cicapsot o del aceite de rosa mosqueta es también una gran indicación para que el tejido cicatricial obtenga los nutrientes necesarios para desarrollarse como un tejido flexible y sano.

Conforme avanzamos en la recuperación, vamos a buscar con ejercicios activos y asistidos, restaurar la movilidad y rodilla hasta lis 120º de flexión de rodilla y la extensión completa. No se trata de una movilidad absoluta comparada con una rodilla sana no operada, pero es un rango de movilidad funcional que va a permitir la realización de todas las actividades cotidianas y unas cuantas del ámbito deportivo.

Recomendamos en la fase incipiente ejercicios en el agua, ya que es un medio hipo gravitatorio, y facilita la ganancia de movilidad y la progresión em la administración de las cargas.

También es muy recomendable desde el principio el uso de la bicicleta, al tratarse de una actividad sin impacto, casi nulo riesgo y favorece la movilidad buscada.

Por último, la fisioterapia va en búsqueda de la optimización, de la mejor adaptación al medio. Por ello, en función del paciente, habrá que trabajar la mecánica de movimiento que interrelaciona el pie-tobillo y la cadera con la rodilla operada; para que forme un engranaje lo más perfecto posible. Por ello, es posible que haga falta trabajar el glúteo (como puedes ver en este artículo de amnesia glútea), o el trabajo del Core (transverso del abdomen, oblicuos, abdominales, estabilización del tronco y pelvis) y revisar la movilidad de tobillo y la fuerza y control otro de gemelos, soleos, y tibiales.

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