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Fisioterapia Zaragoza

Trocanteritis o dolor de cadera

En la terminología médico-sanitaria, el término -itis significa inflamación; por lo tanto, trocanteritis quiere decir que existe una inflamación en el trocánter. Pero… ¿Qué es el trocánter?

Es la prominencia ósea perteneciente al hueso fémur que se puede palpar en la cara lateral y superior del muslo, por debajo de las crestas iliacas, situada muy próxima a la cadera; de hecho, es una parte fundamental para el correcto funcionamiento y movilidad de la articulación coxofemoral (o cadera para el común de la población) que es como se le conoce a esta articulación. Para completar la información en relación a la trocanteritis, nos queda por conocer la «bursa» o bolsa serosa. Se trata de una especialización de un tejido para mejorar y adaptar las cargas que reciben ciertas estructuras; es decir, que las bursas existentes en el trocánter reparten y distribuyen las cargas tendinosas de la musculatura de la pelvis y de la cadera permitiendo una mejora en la funcionalidad biomecánica y previniendo lesiones.

Por todo esto, a eta lesión la denominaremos como trocanteritis o bursitis trocantérea, porque existe «-itis»; es decir, inflamación de la bolsa serosa situada en el trocánter.

Bien, ahora que conocemos una de manera sencilla qué es esta lesión y la anatomía propia de esta zona, vamos a seguir indagando para conocer por qué se produce, en qué población es más frecuente y a qué edades, y cómo lo podemos trabajar para tratar la lesión e incluso cómo lo podremos prevenir para que no tengamos una recaída.

¿CÓMO SE PRODUCE LA TROCANTERITIS?

Hasta ahora hemos hablado del trocánter, de la bursa, y de su repercusión en la articulación coxofemoral o cadera. Pero esto forma parte de un sistema biomecánico más complejo, donde tienen relación tanto por el movimiento como por la anatomía otras articulaciones como el pie, tobillo, rodilla, pelvis y lumbares; sin olvidar de los múltiples músculos que en estas articulaciones intervienen. Y como las variables que pueden ocasionar esta lesión son muchas, vamos a mencionar una de las vías de lesión como ejemplo para visualizar que cuando algo no se mueve bien en el cuerpo, puede repercutir en otra parte ya sea por sobrecarga o mal adaptación biomecánica.

Imaginemos un esguince tobillo que ha provocado una alteración en el patrón de la marcha o un ligero cambio en el apoyo del pie en el suelo. Esto va a modificar inexorablemente a la activación de los músculos plantares y de la pierna como el músculo sóleo, tibial anterior y posterior y peroneos generando una rotación tibial. Desde este punto, ya ha cambiado la articulación de la rodilla por el problema de un tobillo; y ésta a su vez, puede provocar una adaptación de la cadera para compensar el problema de la rodilla. O quizás la rodilla no he tenido ninguna variación
biomecánica, y es directamente la articulación de la cadera la que cambia para compensar el «nuevo apoyo» del pie o incluso si la persona para evitar el dolor o quizás por una inconsciente protección de su tobillo hace una rotación coxofemoral, tendríamos una adaptación de esta articulación por el problema del esguince.

Y ésta vía o cadena de lesión, puede venir tanto desde el pie-tobillo, como desde arriba: desde las lumbares y la pelvis. Y una de estas cadenas lesiones muy sencillas de ver y entender podría ser que una persona que pasara mucho tiempo sentada en la oficina, con el paso de las horas, días, semanas, años generará el acortamiento del músculo psoas-iliaco y provocar un flexo o flexión de cadera, cambiando el patrón y distribución de todas las cargas de la cadera.

Los problemas que más habitualmente influyen en la cadera son un varo y valgo de tobillo, pie plano o caída del arco plantar, flexo de rodilla, valgo y varo de rodilla, hiperlordosis lumbar, bloqueo sacro-iliaco, discopatía lumbar (hernia o protusión discal).

¿QUÉ EFECTOS TIENE?

Con todo lo anterior, hemos visto cómo una parte de cuerpo puede alterar y/o provocar un provocar una trocanteritis o bursitis trocantérea.

Y ahora, conozcamos cómo se produce el efecto lesivo e inflamatorio sobre el trocánter y la bolsa serosa: una de esas adaptaciones o modificaciones biomecánicas que sufría la articulación de la cadera provocan cambios sustanciales en las tensiones y cargas que los tendones que se insertan en el trocánter sufren. Sobre todo, son los músculos glúteo medio y glúteo menor tan importantes, no solo al caminar sino en la postura corporal misma por su relevancia en la estabilidad de la pelvis y el cuerpo en el equilibrio lateral, cuyos tendones van a transmitir ese aumento de tensión y carga; y cuando ésta es excesiva y genera una fricción que la bursa no es capaz de adaptar, comienza el proceso inflamatorio.

Este proceso no solo implica inflamación, sino también dolor, impotencia funcional al no ser el paciente capaz de realizar la suficiente fuerza en abducción y, por tanto, tener una debilidad
de este grupo muscular; hinchazón en ocasiones.

¿CUÁL ES SU PREVALENCIA? ¿A QUÉ PARTE DE LA POBLACIÓN AFECTA CON MÁS FRECUENCIA?

El segmento poblacional que más sufre de esta lesión es la mujer de entre los 40 y 60 años en una proporción de 4 a 1; siendo cuatro veces más probable que la mujer sufra de una bursitis trocantérea que el hombre.

Por otro lado, también es habitual esta lesión entre un grupo reducido y muy determinado de deportistas: los porteros de futbol 11, de futbol sala y de balonmano por los numerosos impactos que reciben en la cadera y el trocánter con su actividad.

¿CÓMO PUEDO TRATAR LA TROCANTERITIS?

Después de tener un dibujo sobre qué es esta lesión, cómo se puede producir y a qué personas es más probable que afecte, vamos por fin a intentar dar luz a este problema y exponer los diferentes tratamientos que pueden ayudarnos en este latoso y doloroso problema.

Dolor de cadera

Como hemos mencionado en otros posts, será de vital importancia por parte del fisioterapeuta realizar una entrevista clínica completa, detallada y profunda tanto sobre los aspectos mecánicos de la cadera y el trocánter del paciente, como por el resto de estructuras corporales que puedan tener relación con el problema, como son el pie, el tipo de apoyo plantar, el tobillo, la rodilla, las lumbares y la pelvis; en resumen, toda la cadena cinética que abarca a la extremidad inferior. Además de realizar la anamnesis teniendo en cuenta estas estructuras que posteriormente exploraremos y analizaremos con detalle tanto su función como su movimiento como parte de toda la cadena, es preciso conocer también si existen otras lesiones de interés, enfermedades, si toma medicación, si tiene alergias y si ha sido intervenido quirúrgicamente.

Una vez que se haya realizado la primera parte del tratamiento que consta de la anamnesis y la exploración, y hemos diagnosticado una bursitis trocantérea o trocanteritis, vamos a mencionar el tratamiento que se ha de seguir para terminar exitosamente (esto es, realizar todas las actividades sin dolor) con esta lesión.

En primer lugar tendremos que resolver el problema de la inflamación y el dolor para devolver más funcionalidad a la cadera, disminuyendo el roce que la bursa trocantérea sufre.
Para conseguir este propósito, la fisioterapia cuenta con las siguientes herramientas:

  • Punción seca: para tratar los músculos que estén hipertónicos, esto es, muy tensos, duros, contracturados, ya que el roce, sufrimiento e inflamación en el trocánter se produce por un desbalance de las fuerzas de la musculatura de la cadera y la pelvis.
  • Relajación o inducción miofascial: con la misma finalidad anterior, se emplean técnicas suaves e indoloras para manipular las fascias y conseguir normalizar el tono muscular de todas las partes implicadas.
  • Crioterapia: aplicación de frío local como potente antiinflamatorio y analgésico.
  • Terapia con ondas de choque: ya que han demostrado ser muy resolutivas en este tipo de problemas.
  • Educación del paciente para el manejo del dolor.
  • Educación postural  del paciente para readaptar tanto sus actividades laborales y del día a día para hacerlas más ergonómicas.
  • Kinesiotaping o vendaje neuromuscular: esta herramienta nos servirá para ayudarnos a conseguir el equilibrio de fuerzas musculares que han de estar presentes en el apoyo monopodal durante la marcha.

En segundo lugar, toda vez que hayamos conseguido disminuir la inflamación y el dolor; y por tanto, hayamos mejorado también en la funcionalidad de la cadera, es el turno  de recuperar la fuerza muscular, la flexibilidad y la amplitud articular completa y sin dolor.

Para ello, la fisioterapia cuenta con herramientas propias del control motor y la propiocepción. Éstas se aplicarán siempre adaptando las posibilidades y el dolor del paciente.

En la primera fase, lo más recomendable son los ejercicios isométricos, ya que tienen un efecto analgésico al mismo tiempo que fortalecen y readaptan tanto al tendón como al músculo a las cargas. Continuaremos con ejercicios anisométricos, esto es, excéntricos y concéntricos, cuya finalidad será la recuperación de la fuerza y correcta función muscular.

La aplicación de estos ejercicios se realizará sobre la musculatura glútea, en especial sobre el músculo glúteo medio y glúteo menor; sin olvidarnos de la parte lumbar, abdominal, pélvica y la parte flexora y aductora del muslo y la cadera; ya que el éxito terapéutico será alcanzado cuando equilibremos y normalicemos el tono y la fuerza muscular que interviene en los movimientos de la cadera.

Los ejercicios de propiocepción, el entrenamiento de la coordinación y el equilibrio y la reeducación de la marcha serán las herramientas que terminarán por otorgar la completa función e independencia al paciente para recuperar su vida normal e incluso su actividad deportiva.

¿CÓMO PREVENIR UNA TROCANTERITIS?

  • Teniendo en cuenta una correcta adecuación de las cargas, tanto en deportistas de alto o medio nivel, como en senderistas de fin de semana.
  • Personas que no hayan tenido mucha actividad física en los últimos meses, han de tener cuidado al andar en terreno cuesta arriba por su mayor carga, o en un terreno no uniforme, de montaña por las irregularidades del terreno que exigen un mayor equilibrio monopodal; y; por tanto, más carga sobre la musculatura, los tendones y la articulación.
  • Tener precaución para evitar caídas o impactos en la región inflamada.
  • Protecciones en caso de los porteros, cono ropa adaptada para absorber mejor los impactos que sufren en sus múltiples caídas.
  • Fortalecer toda la musculatura implicada, tanto los glúteos como el resto de estabilizadores de cadera y pelvis, sin olvidar la musculatura de la región lumbar, pélvica y de la extremidad inferior por su repercusión biomecánica.
  • Mejorar movilidad de la cadera y flexibilidad.

 

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